jueves, 25 de noviembre de 2010

EN BOCA CERRADA NO ENTRAN MOSCAS

Estaba en 3 grado de primaria y fue mi gran día: como toda niña de esa edad (al menos en esos tiempos), soñaba con tener braquets para ponerme los dientes de colores con las malditas ligas que no hacían nada más que doler. Quien diría que los llegué a tener hasta 5 de secundaria. SI HASTA 5 DE SECUNDARIA por las negligencias de un dentista inepto que no mencionaré su nombre para no generar suceptibilidades.

Al día siguiente llegué al colegio FELIZ. Feliz de lucir mis dientes coloridos. Jamás olvidaré la combinación: verde limón, amarillo, naranja y turqueza (sí, en ese entonces sólo tenia braquets en los 4 dientes de adelante nomás). En fin, llegó el recreo y Franches me dijo que la acompañara al baño mientras conversábamos. Para ir al baño teníamos que atravesar el patio.

Mientras conversábamos, casi a la mitad del patio, siento que algo me incaba en el labio. Qué raro , pensaba yo. Trataba de hablar con Franches pero cada vez que mi labio se cerraba me incaba, me picaba por arriba. Finalmente, llegamos al baño

Yo: Franches tengo algo en el labio
Franches: Tienes algo raro atracado en tu braquet

(Observo mis dientes detenidamente en el espejo)
Yo: Frachesssss una abeja se ha atracado en mi braquetttttttttttt!!!!!!!

P.S: Gracias papá por heredarme la alergia y por eso tener que respirar por la boca. Como dice el dicho, en boca cerrada no entran moscas, o en este caso, abejas.

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